Que es Astornautas

A continuación se presenta la discografía completa de Astor Piazzolla. En este extenso listado se encuentran las obras propias (de estudio y en vivo), las participaciones en calidad de invitado de otros artistas y las apariciones en discos que reúnen piezas de intérpretes varios. Sólo se mencionan los discos que aportan aunque sea un tema nuevo (o ya grabado pero en diferente versión), y no así las múltiples recopilaciones a manera de 'grandes éxitos'. Investigando un poco en la red el astornauta corroborará la existencia de múltiples discografías de Piazzolla que difieren en menor o mayor grado entre ellas; esto se debe a que los discos fueron apareciendo en algunos países y no salieron a la venta en otros, o aparecieron mutilados, mezclados o agrupados con otros y/o con títulos cambiados. Para mayor confusión aparecieron una cantidad considerable de discos póstumos (en general registros en vivo), que muchas veces ni siquiera se identificaba el sello distribuidor. Por lo tanto la elaboración de una única y exacta discografía es un trabajo casi utópico quedando siempre un margen de error. Para la elaboración de la presente me basé principalmente en la discografía de Mitsumasa Saito (que juzgué la más fiable), y a quien estoy profundamente agradecido y en eterna deuda (más allá de lo útil que me fue para la elaboración del blog), por transformar mi laberinto piazzollero en una senda más transitable. A continuación los 182 discos oficiales (más 3 inéditos) en los que participó Piazzolla, en los cuales grabó más de 1000 piezas.

jueves, 3 de julio de 2014

PIAZZOLLA... ANTES DE SER PIAZZOLLA

Astor junto a sus padres Vicente (Nonino) y Asunta.

Astor Piazzolla nació en Mar del Plata, Argentina, en 1921. Debe su nombre a un amigo del padre: Astor Bolognini, corredor de motos y violonchelista de la Orquesta Sinfónica de Chicago; así que se puede decir que desde su nacimiento estuvo ligado a la música por la elección de su nombre. Sus padres eran unos inmigrantes italianos: Vicente Piazzolla (Nonino) y Asunta Manetti. Urgidos por la miseria y la desesperanza, hacia 1925 decidieron 'probar suerte' en New York, y se instalaron en la calle 8 del Greenwich Village, un barrio proletario y bastante bohemio. Su suerte no fue distinta hasta 1930, cuando su padre comienza a trabajar en una peluquería de Nicola Scabutiello, una especie de 'capomafia' que poseía esa peluquería (que en realidad era una fachada de una casa de apuestas) y varios billares clandestinos. Su madre trabajaba en un salón de belleza donde, según palabras de Piazzolla, 'la mitad de la semana trabajaba con las mujeres de los gangsters italianos y la otra mitad, con las mujeres de los gangsters judíos'. Además ambos destilaban licor en la bañera 'para enviárselo a nuestros ‘primos’ de New Jersey'. Sobre esa época Piazzolla diría 'De algún modo, lo que soy se lo debo a esos primeros años en Nueva York. Aquello era el mundo que se ve en la serie Los Intocables: la pobreza, la Ley Seca, Eliot Ness, la mafia... En fin, yo era muy indisciplinado, no me gustaba mucho la escuela (me expulsaron de varias) y andaba mucho por las calles. Ese ambiente me hizo muy agresivo, me dio la dureza y la resistencia necesarias para enfrentarme al mundo y, sobre todo, a los escándalos que, veinticinco años después, iba a desatar mi música'
Hacia 1927 su padre, movido por su nostalgia de Italia, le compró por 18 dólares un bandonéon en una casa de empeños. La música que nutría a Piazzolla en su niñez-adolescencia fue: los tangos tristes y melancólicos de Julio de Caro, Pedro Maffia y Carlos Gardel, que sonaban incansablemente en la victrola de su padre; la música clásica (en especial Bach), que conoció a través de Bela Wilda, un pianista húngaro que desde 1933 fue su profesor de música; y el jazz, al que Piazzolla junto a un amigo escuchaban desde afuera (no le permitían el ingreso por ser menores) del Cotton Club, en las presentaciones de Cab Calloway. Como se ve, las tres corrientes más influyentes de lo que después sería su música, estaban presentes desde su más temprana edad.

Piazzolla junto a Gardel en 'El día que me quieras' 

En 1934 Carlos Gardel viajó a New York a filmar 'El día que me quieras'. Nonino tenía el hobby de hacer tallas en madera, y apenas leyó en el diario la noticia del arribo de Gardel se puso manos a la obra: se pasó dos noches sin dormir hasta terminar una escultura de un gaucho tocando la guitarra, al que le escribió una dedicatoria al pié. Averiguó en qué hotel se hospedaba y mandó a Astor con una orden directa: ‘Tomá, llevásela y decíle que se venga a comer unos ravioles. Ah, y no te olvides de decirle que tocás el bandoneón’. En ese tiempo no era común la presencia de argentinos en New York, por lo que para Gardel tener noticias de un argentino, admirador suyo, y con un hijo que tocaba el bandonéon, fue muy gratificante. Por otro lado, el hecho de que Piazzolla dominara el inglés (en ese momento Piazzolla dominaba 4 idiomas: castellano, inglés, francés e italiano) le fue muy útil a Gardel, ya que 'el zorzal' tenía serias dificultades para aprenderlo, y lo tomó como cadete para que le haga los mandados. Ese vínculo hizo que Gardel decida darle lugar en su película y aparece Astor junto a su bandoneón haciendo de 'canillita'. Al finalizar la película se armó un gran asado en donde estuvieron presentes las personas del film mas algunos argentinos y uruguayos que residían en New York. Carlos Gardel iba a cantar los tangos de la película acompañado por Piazzolla y el piano de Alberto Castellano, pero el piano era tan malo que decidieron hacer un 'mano a mano' de Gardel y Piazzolla. Así que las circunstancias (mezcla de suerte y audacia) hicieron que el primer concierto de tango de Piazzolla fuera acompañando nada menos que a Carlos Gardel. Luego Gardel partiría de gira y, más allá de haber bromeado que Piazzolla 'tocaba el fuelle bárbaro, pero el tango lo tocaba como un gallego', le envía un par de telegramas invitándolo a que se una a su gira. Su padre no le dió permiso por su corta edad (tenía entonces 14 años), y esta decisión hizo que Piazzolla se salvara de no estar en el accidente aéreo que le costó la vida a Carlos Gardel y toda su banda. En 1978, en la carta imaginaria para Gardel, Piazzolla bromearía diciendo 'Charlie, ¡me salvé!. En vez de tocar el bandoneón estaría tocando el arpa'. Luego alternaría presentaciones en el cabaret 'El Gaucho' (vestido de atuendo gauchesco, y haciéndose llamar 'The Argentine Boy Wonder of the Bandoneon') con presentaciones en una emisora de radio de onda corta, y con sus vagancias callejeras y el juego del béisbol.

Astor Piazzolla en el cabaret 'El Gaucho' 

En 1937 los Piazzolla vuelven a Mar del Plata, y ya Astor sentía que su vocación musical se iba a desarrollar en una combinación entre Julio de Caro, Bach y Cab Calloway, pero todavía no podía lograr la síntesis. Una tarde escucha en la radio a Elvino Vardaro y su sexteto y lo impresionó esa forma de tocar el tango, y decide escribirle una carta contándole que éso era lo que él quería hacer, a lo que Vardaro le contesta alentándolo. Forma un grupo con algunos amigos y comienza a presentarse en una confitería en donde tocaban orquestas de tango de Buenos Aires, y donde presenta piezas con arreglos suyos. En ese lugar traba amistad con figuras del tango, entre ellas Héctor Stamponi, quien lo convence de irse a Buenos Aires.
Con 16 años Astor Piazzolla se traslada a Buenos Aires. Consigue trabajo en una orquesta que tocaba en un cabaret a la vez que sufre la amargura de su pesar económico y de la sordidez de la vida nocturna de la gran ciudad. Por las tardes dedicaba largas horas al estudio de la música y por las noches, luego de tocar, se iba al café 'Germinal' a escuchar a Aníbal Troilo, y donde trabó amistad con Orlando Goñi y Hugo Baralis, músicos que integraban la orquesta de 'Pichuco'. Su suerte quiso que una noche se enfermara el 'Toto' Rodríguez, uno de los bandoneonistas de Troilo, y Astor, 'con la irresponsabilidad de la adolescencia', le sugirió a Baralis que podía reemplazarlo, ya que se sabía el repertorio de memoria. Luego de unas dudas (razonables, por su corta edad) Troilo decide tomarle una prueba; cuando Piazzolla termina 'Pichuco' se queda un momento en silencio y luego le dice ‘ese traje no va, pibe. Conseguite uno azul que debutás esta noche’

 Piazzolla en la orquesta de Aníbal Troilo.

En 1939 Piazzolla asiste a un concierto del pianista Arthur Rubinstein y queda maravillado con su música; vuelve a su casa y le compone un concierto para piano (como él diría 'con la audacia que yo tenía, por ser un joven de 18 años') y se lo lleva a su departamento. Piazzolla le confiesa el motivo de su visita y se desarrolla un breve diálogo que Piazzolla recuerda con vergüenza y humor: '-Quiero verlo. -Aquí lo traigo. -Pero es la parte de piano, ¿dónde está la parte de orquesta?, un concierto para piano es siempre con orquesta, no es nunca sólo de piano; en ese caso sería una sonata, una suite. -No, no sabía yo (analizando mi concierto, era francamente muy horrible como música). Arturo Rubinsteín se puso a tocarlo, los primeros compaces, y luego se sa vuelta y me pregunta: -¿A usted le gusta la música?. -Claro. -Entonces, ¿por qué no va a estudiar?'. Rubienstein habló con el director de orquestas Juan José Castro, y Castro le recomendó al joven Alberto Ginastera. Estudió música con Ginastera entre 1939 y 1945, y todo lo que aprendía de nuevo de armonía, de contrapunto y de instrumentación lo volcaba en arreglos novedosos para la orquesta de Troilo. Piazzolla recuerda: 'entendí que tenía que cruzar ese tango adormecido con otras cosas, había que enriquecerlo, llenarlo de riesgo y de sorpresa'. 'Pichuco' enloquecía, argumentaba que 'eso no se podía bailar', recuerda que 'era una lucha constante: de mil notas que escribía, el Gordo me borraba 600'. 'Troilo estaba convencido de que lo que daba de comer era el tango bailable.' Piazzolla recuerda que en un momento Troilo 'cuando componía tenía una relación muy personal, elaborada, con la música. Cada uno de sus tangos (Garúa, La última curda, Che, bandoneón) era una pequeña joya; él también fue un creador excepcional, hasta que un día se cansó y empezó a escribir de memoria.' 
Tantas discordias en la forma de entender el tango hicieron que a fines de 1944 Piazzolla abandonara la orquesta de Troilo para unirse a la de Francisco Fiorentino, a quien todos consideraban que se encontraba en su etapa de decadencia. Y a partir de ese momento comenzaría a sonar (al principio como un murmullo, luego ya con fuerza incontenible) el nombre de ese rebelde que venía a romper los tabúes del tango y a encaminarlo hacia un cambio que ya no se detendría. Nacía Astor Piazzolla.

3 comentarios:

  1. mis felicitaciones,mi agradecimiento tambien,,,sensacional blog!

    ResponderEliminar
  2. mis felicitaciones,mi agradecimiento tambien,,,sensacional blog!

    ResponderEliminar